Videojuegos, Fernando Flores y el Ministro de Economia
Fernando Flores, el más geek de los Senadores de la República es ahora también un ‘winner’ en el popular World of Warcraft. ¿Y eso a quien le importa? Debería importarnos a todos. Voy a repetir aquí lo mismo que comenté en el blog de Varsavsky: El ocio y las redes sociales son los motores de esta nueva (nueva) economía, aunque a muchos les cueste creerlo.
En ese contexto, sorprende lo cerca que esta Fernando Flores (FF) del mundo emergente y lo lejos que están las autorides de gobierno encargadas precisamente de esos temas. Al respecto, quizás cometo una infidencia pero no puedo evitar recordar algo que nos dijo el Ministro de Economia de Chile cuando lo visitamos hace como un mes en el contexto de la campaña UN COMPUTADOR POR NIÑO (ucpn.cl) que estamos promoviendo.

El Ministro estaba preocupado porque sus hijos perdían mucho tiempo “jugando o chateando” en vez de estudiar y por tanto sugería que cualquier programa de masificación de TICs para las escuelas debía ser enfocado principalmente a fortalecer el aprendizaje formal. Yo intenté hacerle ver que el hecho de que sus hijos fuesen cada vez más hábiles en el manejo de estas destrezas simplemente era una buena noticia: “necesitamos a más niños “campeones” dentro de este mundo on-line para que de ahí podamos generar los próximos youtubes o google MADE IN CHILE..eso no se logra simplemente aprendiendo a calcular balances en planillas de Excel”. El ministro no pareció muy convencido.
A mi en lo personal me parece que el “descubrimiento” que hace FF (según su propia confesión motivado en parte por su nieto) de las potencialidades de asociatividad y liderazgo en torno a World of Warcraft seguramente van a inspirar actividades visionarias que al igual que muchas otras que el y otra gente como el han emprendido en este país tendrán una fría e indiferente recepción por parte de nuestras autoridades, tan ancladas al sigloXX en cuanto a temas tecnológicos se refiere. Triste, pero cierto.
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PS: quería escribir esto como comentario en el blog de fernando flores, uno de los que primero me inspiró a bloguear. Sin embargo, no lo hice por dos razones: 1) casi nunca contesta los comentarios (por lo que uno se queda con la impresión de hablar con la pared) y 2) tiene un límite de palabras para comentar (con lo que uno se siente forzado a no “aburrir”, cosa que me parece intolerable). De hecho, por ambas razones casi nunca visito a FF (aunque lo tengo en mi rss reader).
