La Derecha y el respeto de la función pública
Luego de las elecciones del domingo pasado que aseguraron el gobierno a la derecha, una de las cosas que más incertidumbre está provocando es la profundidad de las transformaciones que la nueva coalición intentará impulsar en el aparato público, incluyendo los cambios de personal que podrían llevar adelante.
La derecha, en Chile y el mundo, se ha caracterizado por un rechazo a la labor estatal. Particularmente desde la revolución neoliberal hacia adelante, expresada quizás mejor que nadie por la trilogía Reagan-Thatcher-Pinochet, la derecha ha abogado más fuertemente que nunca por la reducción de la administración pública, tanto en sus funciones como en su tamaño. Por ello, no ha sido de extrañar que en la primera semana post-elecciones la sensación que se percibe más claramente entre los funcionarios públicos es la inseguridad frente a su futuro.

El caso del Ministerio de Obras Públicas
El lunes pasado, durante la reunión en que el Ministro de Obras Públicas analizó con su equipo directivo el escenario para llevar adelante la entrega de mando en marzo, el tema se planteó reiteradamente.
El ministro fue enfático en señalar que no había mucho que hacer: la decisión de continuidad de los funcionarios residía en las manos del nuevo gobierno, pero de cualquier forma era predecible que los cambios estarían centrados sólo en niveles directivos, dada la probada capacidad técnica de los equipos del ministerio y sus cerca de 8000 funcionarios en todo el país. Se señaló que había que tener confianza en que el próximo gobierno respetaría la calidad del trabajo llevado adelante por la gran mayoría de los que laboran en el MOP, dado que en cuatro años y con un ritmo de inversión tan acelerado, que tendrá el mayor nivel de obras en construcción durante el 2010 y 2011 de la historia, lo más lógico era aprovechar la capacidad instalada en vez de experimentar de manera incierta con cientos de nuevos funcionarios.
A mi me pareció que ese mensaje era muy importante de transmitir masivamente. En cierta medida era relevante no sólo para dar un espaldarazo a la dignidad de los servidores públicos, en más de una ocasión denostados por la derecha, sino que para reafirmar la convicción de que en el Estado las cosas funcionan bastante bien. Por cierto, hay cosas que podrían hacerse de manera más eficiente, pero en Chile el sector público opera mucho mejor de lo que la prensa -animada por las visiones ideológicas de aquellos que ahora llegan al gobierno- se encarga de esparcir.
Así las cosas, le propuse al ministro enviar una carta (vía e-mail) a todos los funcionarios y funcionarias del ministerio. Parte de esa misiva fue filtrada hoy en El Mercurio, así que me siento en libertad de publicarla de manera íntegra aquí, con la esperanza de que pueda ser leída también por los servidores públicos de otros ministerios y especialmente por sus familias, las que deben estar orgullosas de la labor que se ha hecho estos años por el bien de las grandes mayorías. A continuación la carta del ministro:
Santiago, 21 de enero de 2010
Estimadas funcionarias y estimados funcionarios:
Deseo compartir con Uds., como chileno, mi satisfacción por la calidad del proceso electoral. El pueblo ha decidido quien debe hacer Gobierno y quien Oposición.
Hasta el 11 de marzo trabajaremos arduamente para garantizar el mayor nivel de obras públicas de la historia y preparar una entrega impecable a las nuevas autoridades. Les pido que lo hagamos del mismo modo como hemos ejecutado otras tareas importantes: con profesionalismo y seriedad.
El nuevo gobierno recibirá un Ministerio de Obras Públicas con una buena capacidad técnica, y administrativa, y con un cuerpo de funcionarios comprometido y trabajador. En las últimas dos décadas nuestro ministerio ayudó a construir un país más pujante, moderno, y solidario. Cada funcionario y funcionaria es, en parte, autor de esa obra. En 2010 dejaremos en marcha el mayor número de proyectos y de inversión en la historia de Chile. De ello debemos sentirnos orgullosos.
La fortaleza del MOP radica en su capital humano, y en la capacidad técnica, experiencia, responsabilidad y compromiso de sus funcionarios. La administración del Estado se ha profesionalizado, y en los países modernos esa administración se preserva. Este capital debe ser apreciado por cualquier gobierno, si quiere proseguir su labor sin interrupciones. Además, todo gobierno democrático, como hemos demostrado en estos años, debe respetar las opciones políticas personales.
No soy yo quien resolverá sobre esta materia, sin embargo creo que el criterio mencionado debería prevalecer.
Entretanto los llamo a trabajar tranquilos y proseguir una mejor gestión del MOP y del Estado.
Atentamente,
Sergio Bitar
Ministro de Obras Públicas

Por el bien de Chile… Ojala las nuevas autoridades, tengan la cabeza fría y la mirada en el futuro, incluyendo a los que han aportado con su trabajo.
Desde acá un abrazo y un agradecimiento a TODOS y TODAS quienes han hecho posible el avance, del que hemos disfrutado y con el que nos hemos enorgullecido.
El ministerio es de chile, y no de la concertación, un cambio de gobierno debería ser transparente para los funcionarios de la cartera. Pero pareciera por este post que llegaron los piratas a capturar el barco por 4 años, y los tripulantes tienen que apoyar y defender lo que es suyo.En lo personal creo que fue buena esta alternancia, para que la concertación no caiga en el inevitable y paulatino sentimiento de posesión hacia lo que se administra.
“nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo”___Simón Bolívar
La verdad leo con estupor este artículo y me costó una semana bajarlo bien.
Siento que el homenaje, las gracias “por el sacrificio” están de más…pedirlas es un desproposito..apuntar a eso se vuelve una canallada.
¿Quién me homenajea a mi que intento montar una empresa? ¿O al obrero que trabaja por el mínimo?
Para bien o para mal llega una administración nueva (que en mi caso NO ME GUSTA) pero tal como concurso público manda (ese por el cual supongo usted llego a su cargo), democracia también y hay que respetar que “la derecha” (termino supino acuñado por la otra derecha…La Concertación), en este caso encabezada por Piñera, decida a discreción montar equipos de confianza, con OPERADORES POLITICOS de sus propìas casas.
Es válido, es más..es sano.
Compadre, a usted y a tantos más se les pagó un sueldo (en tu caso bueno para el estándar chileno y de carácter público)…lo mínimo esperable bajo los estándares de la ETICA LABORAL es hacer una pega con dedicación y sacrificio…los aplausos…a la fila, eso es pa Macondo.
Este artículo siento que está demás, y en mi estilo (ese que no sabe de DMs, ni bravatas por detrás de la cortina) lo digo de frente y firmado.
Saludos cordiales.
Jaime Ceresa
Un dato final…Hablas del miedo a que se alivianen las empresas.
Dices que en el MOP trabajan 8 mil personas. 8 MIL PERSONAS!!!
La casa matriz de Coca Cola en Atlante tien< 12 mil empleados.
En el Mop trabaja un 10% de la plantilla completa de contratados y subcontratados de Codelco.
Sorry…pero este artículo es un panfleto gremialista…cortita
Jaime: Es la última vez que te publico un comentario en mi blog donde sugieres que estoy haciendo “una canallada”. Hay un límite entre ser asertivo y ofensivo.
Por otro lado, tu comentario de la Coca-Cola refleja fielmente los argumentos que esgrimen en la derecha para reducir el tamaño del Estado, igualando la gestión pública con la de las empresas. Es largo de explicar, pero eso ha probado ser un error.
Francisco: históricamente (y hablo de al menos un siglo) ha existido la noción de “capturar” el aparato público como un botín. Es algo que con la profesionalización y el desarrollo de la carrera funcionaria ha ido eliminándose, pero que de todas maneras permanece como parte de los “mitos”.
Dlirio: Gracias. Estamos de acuerdo.
saludos,
LR
En parte estoy de acuerdo con Jaime y pienso que la cantidad de personal en el aparato público es muy alta, sobre todo porque un porcentaje importante de la nómina de funcionarios públicos no se dedica a lo que se podría asumir como las actividades core del “negocio”, sino a labores administrativas.
El problema es, según lo veo yo, que los procesos del sector público no están hechos para cumplir eficientemente la labor encomendada, sino con el marco legal impuesto. Esa es una carga muy pesada, que la mayoría de las empresas privadas no tiene.
Pero cuidado con las comparaciones, antes de entrar en el mundo público, yo estaba ligado a la empresa privada y en especial en las telco, que se supone debieran ser ejemplos de eficiencia y de “modernidad”, pero eso no es más que un mito.