- Audentes Fortuna Iuvat -
May 22nd, 2011

El Cairo, Madrid, Santiago y el Surgimiento de la Conciencia Ciudadana Global

Un toque nerudiano para la "spanish revolution" (Foto de juanluisgx)

Parece ser una mezcla entre intolerancia acumulada y escepticismo sistémico: “No somos antisistema, el sistema es antinosotros” dice una de las frases más representativas de la llamada “revolución española” iniciada el 15 de Mayo.  En ese eslogan se resume el núcleo del descontento.

En El Cairo, Madrid y Santiago,  la gente está cansada de abusos y de malas excusas. La gente quiere que no la traten como idiotas. Quieren respeto. Se dan cuenta que son víctimas de campañas de marketing y de millonarios inescrupulosos. Se dan cuenta de que hay arreglos inconvenientes que ellos tienen que asumir, que hay crisis que ellos tienen que pagar y que hay promesas que los políticos simplemente se niegan a cumplir.

Las causas del descontento no son obviamente únicas

Hay cuestiones locales que gatillan el malestar. En algún rincón puede ser una represa, o en otro un dictador. Lo relevante, me parece, más que centrarse en las diferencias está en divisar elementos comunes para  el surgimiento de esta Conciencia Ciudadana Global. Lo que surge medianamente claro, es  que esta conciencia supone que no es posible ni justificable soportar situaciones que parecen estar contra los intereses de la mayoría.  Esa mayoría es local pero a la vez también global:  los ciudadanos de El Cairo sabían que “la historia oficial” era una mentira que se cansaron de tolerar. El estar conectados con el resto del mundo vía telefonía, TV cable/satélite y las redes de Internet es lo que claramente ha ayudado a generar esa conciencia desde El Cairo a Santiago de Chile.

En ese contexto, tiendo a visualizar  tres factores detonantes que podrían servir como hilo conductor de los movimientos ciudadanos en los que se ve reflejada esta Conciencia Ciudadana Global:

  • Crítica a la lógica de mercado como motor central de todas las actividades humanas y a sus representantes, particularmente grandes grupos empresariales y financieros;
  • Crítica a la clase política, es decir,  a la estructura de partidos  que sostiene las democracias, tal como operan hace cerca de dos siglos;
  • Conciencia adquirida de los derechos humanos y las libertades ciudadanas como algo que debe predominar por sobre  los intereses de los dos grupos representados en los puntos anteriores, que usualmente se entienden como real o potencialmente coludidos entre si.

La tensión entre estos tres factores no es nueva

El propio movimiento anti-globalización que pregonaba una aguda crítica a los abusos del capitalismo corporativo y financiero, ya tiene más de una década de vigencia a escala internacional.  Pero obviamente fueron la reciente crisis, desde el 2008 hacia adelante,  junto con la creciente expansión del acceso a Internet, lo que parece radicalizar la conciencia de que “el sistema” está abusando de muchos y premiando a pocos.

Esa es la Conciencia Ciudadana Global y que se manifiesta en cosas como el  llamado a la “democracia real” como lo han hecho los que se han tomado el centro de Madrid (ver por ejemplo el excelente manifiesto del cantante Ismael Serrano); o el  llamado a indignarse contra el status quo, como lo ha señalado el veterano de la resistencia francesa Stephane Hessel en el best-seller que ciertamente todos deberíamos leer (descargar texto de 12 páginas aquí).

¿Y ahora qué? Lo mejor que puede pasar es una o varias revoluciones que hagan avanzar definitivamente las libertades y derechos humanos, tal como la Revolución Francesa lo hizo en 1789.  ¿Lo peor que puede pasar? Que no pase nada.  Eso ya es casi imposible.  Ahora,  el péndulo de la historia se mueve nuevamente en la dirección de las grandes mayorías.

"No somos antisistema, el sistema es antinosotros". El símbolo del movimiento Español

by Luis Ramirez | Posted in Activismo, Polí­tica | 1 Comment » |
May 6th, 2011

Carta de Manfred Max-Neef a Presidente Sebastian Piñera

Manfred Max-Neef escribe esta carta al Presidente de la República que me identifica en casi todos sus puntos, así que la comparto aquí con ustedes. Max-Neef es un reconocido economista chileno que entre otras cosas ha sido rector de la Universidad Austral (vía).

Señor Presidente:
Con el respeto que me merece su persona y su investidura, me permito en mi calidad de ciudadano libre de compromisos políticos, empresariales e institucionales, plantearle algunas preguntas y un comentario en relación al megaproyecto Hidroaysén, próximo a ser votado en cuanto a su factibilidad.
Preguntas:
¿Está usted dispuesto a cargar en su consciencia el que bajo su presidencia se haya aprobado el más brutal Megaproyecto de la historia de Chile, en cuanto a sus devastadores impactos ambientales, sociales y culturales?
¿Imagina usted el infierno de impacto social y cultural que significará para los asentamientos humanos de la región vivir diez o doce años rodeados de megamaquinarias y de miles de trabajadores no locales destruyendo y devastando su entorno, su cotidianeidad, sus costumbres y su tranquilidad familiar? ¿Está usted dispuesto a cargar eso en su consciencia?
¿Piensa usted que una línea de transmisión de 2.300 kilómetros con torres de 70 metros de altura (equivalentes a edificios de 20 a 25 pisos) cada 400 metros, que, según análisis preliminares basados en peticiones mineras realizadas por y para los interesados, fragmentaría 6 parques nacionales, 11 reservas nacionales, 26 sitios prioritarios de conservación, 16 humedales y 32 áreas protegidas privadas, es algo liviano como para cargas en su conciencia?
¿Ha pensado usted que una franja de 2.300 kilómetros de largo por 100 metros de ancho para instalar las torres, significan 23.000 hectáreas de total deforestación? Cuatro veces más que las presuntas hectáreas que serán inundadas por las represas ¿En adición a lo anterior, ha reflexionado usted sobre la descomunal destrucción de naturaleza que significará trasladar, desde unos pocos puertos, 5.750 torres de esa magnitud a su lugar de emplazamiento? ¿Vale la pena eso en la consciencia?
De concretarse la construcción de dicha línea, Chile podrá sentirse “orgulloso” de haber generado la cicatriz más grande del planeta. ¿Cabría tal “orgullo” en su conciencia?
Es un hecho que, a pesar de la desinformación, la publicidad maliciosa, las presiones y las tácticas de seducción locales a través de regalitos realizadas por la empresa, una clara mayoría ciudadana se manifiesta contraria al proyecto. ¿Siendo nuestro país una presunta democracia, cabe en su conciencia que esa ciudadanía que hizo posible que usted fuera Presidente, no sea respetada?
Muchos sabemos, y desde luego usted también sabe, los múltiples vicios que se han cometido en el Estudio de Impacto Ambiental. No sólo el haber despreciado e ignorado totalmente la participación y las observaciones ciudadanas que la ley garantiza. Ha habido mentiras, descalificaciones y adulteraciones de todo tipo, que resultan inaceptables para una ciudadanía responsable y preocupada por un futuro digno para el país. El resultado final, de aprobarse el proyecto, sería el de constatar una vez más, que vivimos en un país que practica toda clase de rituales democráticos falsificados y enmascarados, de tal manera que el poder y el dinero acaben siempre siendo los vencedores. ¿Estría usted dispuesto a corroborar esta verdad con su conciencia?
El hecho de que la construcción de las represas se presente como un proyecto distinto y separado del de la línea de transmisión es no sólo una bofetada al sentido común, sino una grave ofensa a la inteligencia ciudadana. La más elemental honestidad y transparencia institucionales (de que tanto se habla como propósito del gobierno) obligaría a evaluar lo que realmente corresponde; es decir un solo proyecto que incluye represas y línea de transmisión. El hecho que no se haga como corresponde es obvio. El rechazo del proyecto sería casi seguro. ¿Está usted dispuesto a legitimar este tipo de truco en su consciencia?
Comentario.
Permítame aclararle, señor Presidente, que no soy un “terrorista ambientalista” ni un fundamentalista fanático. Tengo un prestigio internacional bien ganado y consolidado como intelectual que ha trabajado en el diseño de alternativas económicas y de desarrollo que eviten los desastres locales y globales que estamos experimentado tan duramente en las últimas décadas. Para mi, respeto a todas las formas de vida, amor a la Naturaleza, belleza, felicidad, dignidad, bienestar y calidad de vida, son componentes que no pueden ni deben estar marginados del concepto de desarrollo. Es más, sostengo con toda mi fuerza que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar sobre la reverencia por vida; de todas las manifestaciones de la vida. ¿Cuántos de estos principios respeta el monstruo de Hidroaysén?
Usted ha manifestado en múltiples oportunidades que Chile está próximo a ser un país desarrollado. ¿Cómo entiende usted el desarrollo? ¿Se trata de alcanzar un determinado PIB per capita? En mi opinión se trata de cumplir con las condiciones que acabo de enumerar. Y para cumplirlas nos falta mucho, muchísimo señor Presidente. Desde luego que favorecer proyectos como Hidroaysén, que prioritariamente contribuyen al enriquecimiento de corporaciones trasnacionales que no le deben ninguna lealtad a Chile, nos aleja aún más del verdadero desarrollo que necesitamos.
Aún cuando no existe entre usted y yo una amistad profunda, hemos mantenido cordiales relaciones personales desde hace muchos años. He apreciado su inteligencia y sus capacidades. Del mismo modo me fui formando la impresión de que usted era uno de los pocos políticos sensibles al medioambiente y amante de la naturaleza. A pesar de que no voté por usted, me sentí contento de que tendríamos un Presidente capaz de concebir un desarrollo armónico entre economía y Naturaleza. Me apenaría mucho, no sólo por mí, sino por usted, el poder haberme equivocado.
Hago votos, señor Presidente porque inicie usted un diálogo profundo con su conciencia. Quienes realmente amamos la notable belleza de nuestro país sinceramente lo esperamos.
Saluda a usted cordial y respetuosamente,

Prof. Dr. h. c. Manfred Max-Neef
Ex Rector
Director Instituto de Economía
Universidad Austral de Chile

by Luis Ramirez | Posted in Medio Ambiente | 1 Comment » |
March 19th, 2011

Guerra en Libia: Resolución de las Naciones Unidas y “Guerra Justa”

Se ha iniciado el ataque militar de las fuerzas aliadas contra Libia. El ataque se fundamenta en la resolución 1973 adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En lo personal tengo una tendencia mucho más cercana a promover la paz que la guerra. Ojalá nunca tuviésemos que ver guerras, pero hay ocasiones en que puede hablarse de una  “Guerra Justa“, concepto del derecho que se ha ido desarrollando por largo tiempo para permitir/justificar una intervención militar en determinadas circunstancias. Para evitar palabras, aquí sólo quiero citar parte de una columna publicada en El País que comparto casi en su totalidad y donde se expresan esos principios:

“La acción militar decidida hoy en París a partir de la resolución 1973 del Consejo de Seguridadcumple con todas las condiciones exigidas para la guerra justa o llamada también ‘ius ad bellum’ (derecho a hacer la guerra). Es justa la causa: se trata de proteger a la población libia y de impedir que Gadafi termine aplastando a sangre y fuego la revuelta contra su dictadura. Hay una autoridad legítima que la ha autorizado, la más legítima de todas las que tenemos a nuestra disposición: el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La intención o el objetivo que se persigue es el correcto, y viene incluido ya en la causa. También lo es la proporcionalidad de los medios de acción, hasta el punto de que no se desencadena en propiedad una guerra sino una acción de policía o protección aérea. Es el último recurso, puesto que Gadafi ha sido ya conminado a un alto el fuego y a retirar sus tropas a los cuarteles, mientras que el dictador y sus hijos no solo no han cumplido ninguna de las condiciones exigidas, sino que además han intentado engañar a la comunidad internacional declarando un alto el fuego que en ningún momento han aplicado. Finalmente, tiene el propósito obvio de alcanzar la paz y abrir el camino a la plena soberanía de los libios para que se doten del Gobierno que consideren conveniente.”

Sinceramente espero que Gadafi abandone el poder a la brevedad y que la autoridad sea restituida al pueblo de Libia para que puedan decidir ellos qué hacer con su futuro.

Los dejo con la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ingles)

by Luis Ramirez | Posted in Polí­tica | 1 Comment » |
March 16th, 2011

Energia Nuclear: La Promesa Electoral de Piñera

En el programa de gobierno que llevó a la Presidencia a Piñera, aparecían  mencionados cinco ejes que articularían la política energética de su gobierno. El tercer eje incluía el tema nuclear. Lo que se decía textualmente es lo siguiente:

 

by Luis Ramirez | Posted in Medio Ambiente, Polí­tica | 1 Comment » |





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