
Un toque nerudiano para la "spanish revolution" (Foto de juanluisgx)
Parece ser una mezcla entre intolerancia acumulada y escepticismo sistémico: “No somos antisistema, el sistema es antinosotros” dice una de las frases más representativas de la llamada “revolución española” iniciada el 15 de Mayo. En ese eslogan se resume el núcleo del descontento.
En El Cairo, Madrid y Santiago, la gente está cansada de abusos y de malas excusas. La gente quiere que no la traten como idiotas. Quieren respeto. Se dan cuenta que son víctimas de campañas de marketing y de millonarios inescrupulosos. Se dan cuenta de que hay arreglos inconvenientes que ellos tienen que asumir, que hay crisis que ellos tienen que pagar y que hay promesas que los políticos simplemente se niegan a cumplir.
Las causas del descontento no son obviamente únicas
Hay cuestiones locales que gatillan el malestar. En algún rincón puede ser una represa, o en otro un dictador. Lo relevante, me parece, más que centrarse en las diferencias está en divisar elementos comunes para el surgimiento de esta Conciencia Ciudadana Global. Lo que surge medianamente claro, es que esta conciencia supone que no es posible ni justificable soportar situaciones que parecen estar contra los intereses de la mayoría. Esa mayoría es local pero a la vez también global: los ciudadanos de El Cairo sabían que “la historia oficial” era una mentira que se cansaron de tolerar. El estar conectados con el resto del mundo vía telefonía, TV cable/satélite y las redes de Internet es lo que claramente ha ayudado a generar esa conciencia desde El Cairo a Santiago de Chile.
En ese contexto, tiendo a visualizar tres factores detonantes que podrían servir como hilo conductor de los movimientos ciudadanos en los que se ve reflejada esta Conciencia Ciudadana Global:
- Crítica a la lógica de mercado como motor central de todas las actividades humanas y a sus representantes, particularmente grandes grupos empresariales y financieros;
- Crítica a la clase política, es decir, a la estructura de partidos que sostiene las democracias, tal como operan hace cerca de dos siglos;
- Conciencia adquirida de los derechos humanos y las libertades ciudadanas como algo que debe predominar por sobre los intereses de los dos grupos representados en los puntos anteriores, que usualmente se entienden como real o potencialmente coludidos entre si.
La tensión entre estos tres factores no es nueva
El propio movimiento anti-globalización que pregonaba una aguda crítica a los abusos del capitalismo corporativo y financiero, ya tiene más de una década de vigencia a escala internacional. Pero obviamente fueron la reciente crisis, desde el 2008 hacia adelante, junto con la creciente expansión del acceso a Internet, lo que parece radicalizar la conciencia de que “el sistema” está abusando de muchos y premiando a pocos.
Esa es la Conciencia Ciudadana Global y que se manifiesta en cosas como el llamado a la “democracia real” como lo han hecho los que se han tomado el centro de Madrid (ver por ejemplo el excelente manifiesto del cantante Ismael Serrano); o el llamado a indignarse contra el status quo, como lo ha señalado el veterano de la resistencia francesa Stephane Hessel en el best-seller que ciertamente todos deberíamos leer (descargar texto de 12 páginas aquí).
¿Y ahora qué? Lo mejor que puede pasar es una o varias revoluciones que hagan avanzar definitivamente las libertades y derechos humanos, tal como la Revolución Francesa lo hizo en 1789. ¿Lo peor que puede pasar? Que no pase nada. Eso ya es casi imposible. Ahora, el péndulo de la historia se mueve nuevamente en la dirección de las grandes mayorías.

"No somos antisistema, el sistema es antinosotros". El símbolo del movimiento Español
